Sunday, October 17, 2010

Bloody Mery, the lovely bloody vampire

Debido a problemas con mi ordenador no he podido publicar antes esta historia que escribí hace bastante tiempo. A pesar de que veo muchas imperfecciones prefiero dejarla como está, no tiene sentido ir perfeccionando un texto una y otra vez ya que no terminaría nunca y cada vez que lo viera lo cambiaría. La razón es obvia creo yo. Estado de animo, nuevas experiencias, inexperiencia cuando la escribí por primera vez, etc... Espero que os guste y sobre todo espero no tardar tanto en volver a publicar en mi blog.

Bloody Mery, the lovely bloody vampire (inicios)


En tiempos remotos se decía que si el Sol amanecía rojo era porque la sangre había manchado la Tierra. Pero lo que no se decía por miedo era que si la Luna enrojecía era porque representaba los blancos colmillos de un vampiro manchados de sangre después de saciar su sed de sangre…
Uno noche como cualquier otra dos jóvenes se despedían por mensaje haciendo referencia al color de la Luna, pobres ignorantes. Aquella noche entre el lunes 28 y el martes 29 de junio de 2010, un grupo de amigas daban una vuelta por una ciudad, Rota, un pueblucho que aspiraba a más.
A una de las amigas le gustaban las cosas misteriosas, los asesinos, el miedo, etc…. Por su personalidad, pues era simpática, cariñosa, bastante extrovertida y algo suelta a la hora de hablar, en lenguaje común: borde y salida.
Mientras hablaba con sus amigas un muchacho joven, apuesto, algo pálido y parecía tímido, les pidió educadamente la dirección a un lugar llamado Lolita. Las chiquillas dudaron, pero nuestra protagonista con buen corazón e intención dijo: ‘‘vamos a pasar por ahí, ya que tenemos que dejar a esta (señalando a una de sus acompañantes) en su casa; si quieres puedes venir con nosotros. ’’
 Caminaron unos pocos minutos en los cuales el grupo de amigas pareció dividirse en dos: por un lado la joven y el nuevo acompañante hablando, si es que aquello se podía considerar hablar ya que nuestra amiga preguntaba y el joven respondía a poder ser con monosílabos y con una entonación algo extraña; y por otro lado las demás muchachas hablando de sus cosas entre risas y miraditas a la pareja que tenían detrás.

Llegados a un punto conocido como Virgen del Mar (el cuál el lector o la lectora conocerán) una de las amigas, como no entre risas, propuso coger por los pinos, un bosque, si se podía llamar así, de pinos, oscuro y bastante siniestro por la noche. Hubo un rechazo inicial que se venció fácilmente con los típicos desafíos: ‘‘¿tienes miedo?’’, ‘‘¿no te atreves o qué?’’, etc.… El joven sin embargo no estaba tan seguro, no quería, no le parecía buena idea. La protagonista que de ahora en adelanta llamaremos Mary o Mery intentó convencer al joven. Había algo en el que le gustaba, le atraía, no sabemos si fue su acento, su timidez, su aura de misterio, (o su virginidad) pero le atraía.
Finalmente se encontraron caminando de nuevo separados en dos grupos por el sendero de madera. La madera crujía y entre crujido y crujido el joven parecía ponerse más nervioso. Finalmente consiguió articular una frase completa, un susurro: ‘‘lo siento Mary, lo siento mucho. ’’
Antes de que pudiera preguntar: ‘‘¿Por qué, qué te ocurre?’’; sintió un fuerte golpe, se desplomó y sus rodillas tocaron el suelo, en ese instante se escuchó un grito agudo y antes de desmayarse y perder por completo el conocimiento escuchó el sonido de un goteo sobre la madera, un profundo sorbo y como el chillido se ahogaba.

Mary se despertó, asustada se dio cuenta de que estaba en su habitación, estaba casi desnuda; solo llevaba el sujetador y las bragas, y de pronto una inmensa calma se apoderó de ella. Se dispuso a abrir la ventana. ‘‘yo no lo haría’’ dijo una voz y sin sobresaltarse preguntó: ‘‘¿Por qué?’’
Sin responder a la pregunta una sombra le extendió un bote.
‘‘¿Crema solar?’’ preguntó Mery. ‘‘Póntela’’ dijo la voz, ‘‘por todo el cuerpo. ’’
Ella obedeció la orden sin vacilar. De pronto se dio cuenta de su situación, estaba rara, diferente, distinta. Se acercó al joven y lo besó en los labios. El joven disculpándose dijo: ‘‘Lo siento mucho, la soledad era el único inconveniente que encontré y no pude remediar, no podía soportarlo, pero a partir de ahora, todo son ventajas, salvo dos pequeños inconvenientes: debes llevar crema solar todos los días, pero una loción por la mañana te protegerá 36 horas, así que tienes 12 horas en caso de olvido o si se te ha acabado la crema. Puedes bañarte sin problemas, tu piel absorbe la crema y la protección se queda en la epidermis debajo de unas pocas células muertas.
El otro inconveniente, aunque es placentero, puede ser molesto, ya le pillaras el gusto, además de la comida normal que comes diariamente, cada mes debes beber 5 litros de sangre fresca. ’’
‘‘Ahm y tengo un pequeño regalo-sorpresa. ’’
El joven tiró de una cuerda y de las sombras apareció una silueta femenina, una cara conocida. Estaba desnuda y sus lágrimas no habían terminado de secarse cuando de nuevo empezó a llorar al reconocer el rostro de Mary. Llevaba un pañuelo en la boca para que no hiciera ruido.
El joven le envió una sonrisa a su nueva amante y esta se acercó puso su mano contra su pecho, se puso de puntillas acercándose al oído y susurró: ‘‘Tengo una idea, traigamos a mis hijos’’ y mientras se alejaba su mano bajó delicadamente hasta los abdominales, llegando a la cintura y haciendo después un movimiento giratorio, hasta que su brazo se quedó corto y salió de la habitación sin hacer el más mínimo ruido. Al poco volvió y a su lado se encontraban aleteando lo que parecían hamsters pero había algo distinto en ellos, sus ojos estaban más rojos que de costumbre parecían estar llenos de sangre.
‘‘Virginia’’ dijo Mary en un tono sensual, ‘‘Que comience el festín. ’’ Continuó mientras se le escapaba una risa burlona y la mordió en el cuello con sumo placer. El joven hizo lo mismo por el otro lado y sus miradas se cruzaron como si nunca más fueran a separarse. Empezaron a beber, luego comerían. Los hamsters imitando a su madre se abalanzaron sobre la joven indefensa. Uno empezó a devorarle el ojo y cuando hubo terminado quiso meterse en el globo ocular para llegar así al cerebro, pero el pobre se quedó atascado hasta que su madre, Mary, con mucho cariño lo sacó. Otro se lanzó directamente a su muñeca y empezó a beber sangre de la vena. Mientras otros tres le comían la piel del vientre haciendo un agujero para luego empezar a devorarle los intestinos. La joven aún consciente agonizaba, pronto sufrió unos espasmos involuntarios como si fueran ataques epilépticos y dejó de vivir en este mundo para encontrar paz en otro, dejó un cuerpo bello a merced de aquellos monstruos un cuerpo que pronto solo serían huesos ya que el festín acababa de comenzar.