Va dirigido a las personas de mi edad y en memoria de alguien que murió joven.
Suponed que hoy ha muerto alguien de tu entorno, alguien que ves todos los días y no tiene por qué ser alguien con el que te lleves especialmente bien.Pongamos de ejemplo alguien de tu clase.
Continúa ahora tu día a día con esa ausencia. Esa persona podrías haber sido tú. Muchas pautas y costumbres se verían interrumpidas por la ausencia de esa persona. Cada vez que se pase lista habrá algo que no cuadra del todo.
Sería una situación incómoda, más aún al ver a los compañeros que eran realmente amigos de dicha persona llorar su ausencia. A lo menor la incomodidad viene de la aparente indiferencia que te provoca la ausencia de la persona o de otras posibles razones.
Te replanteas muchas cosas.
¿Y si le pasara a alguien que me importe más? ?Y si me pasa a mí?
Esas cosas que siempre te pillan lejos y nunca te pasan a ti, ahora le ocurren a tu vecino, y puedes ser el siguiente.
¿Qué debe uno hacer? ¿Aprovechar el momento? ¿No dejar escapar esos momentos fugaces? ¿O sería eso demasiado precipitado?
Pensadlo, os puede ocurrir a vosotros.
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